domingo, 26 de abril de 2009

Fantasía Tropical

Lydia Zapata

Rodeada de las aguas tranquilas del majestuoso Lago Cocibolca, en un ambiente de tranquilidad, con verdes paisajes y el cielo azul, se encuentra la Isla de Ometepe, cuyo nombre de origen náhuatl, significa “dos cerros”.

Aquí se puede observar dos maravillosos volcanes unidos por un solo istmo, que nos ofrecen la posibilidad de escalarlos, mientras apreciamos el clima fresco, los monos, el sonido de las aves y la calma y colorida de vegetación que tiñe de hermosas tonalidades la paradisíaca isla.

En Ometepe, podes disfrutar no sólo de su espectacular paisaje, sino también de los restos de historias que nuestros antepasados dejaron. Los petroglifos, estatuas y cerámica precolombina son la principal atracción para los que desean aprender sobre la variedad de tribus que asentaron en el lugar. Según algunos relatos, los indígenas se desplazaron del norte hasta Centroamérica en busca de un paraíso vislumbrado por sus sacerdotes, quienes en sus andares encontraron este lugar que parece sacado de una fantasía.

Ometepe está rodeado de misterio, aquí tiene lugar una de las más conocidas leyendas de nuestro país, la leyenda de chico largo, desarrollada en la laguna y hacienda Charco Verde. Cuenta la historia que un hombre llamado Francisco Rivera realizó un pacto con el diablo, para convertirse en fuerte prestamista de la isla, y aquel que no le pagaba en el plazo acordado era convertido en cerdo o vaca. Hoy en día muchos lugareños creen que bajo la propiedad hay otra hacienda donde chico largo continúa administrando sus “animales” y que siempre sale a cobrarles a las personas su deuda.

Ometepe es un lugar único en el mundo que nos ofrece la oportunidad de mezclar playa, volcanes, fantasía, tranquilidad. Así que ya sabes si deseas conocer este hermoso lugar, sólo tienes que ir a Granada y abordar uno de los ferris que salen dos veces cada semana, o bien puedes ir a San Jorge, Rivas y montarte en una lancha y recorrer nuestro hermoso lado de agua dulce.

Asegúrate, de no adentrarte en los bosques de ambos volcanes, sin la compañía de un guía recomendado, puesto que las consecuencias de perderse en estos sitios pueden ser peligrosas.

La invitación ya está hecha, sólo tienes que agarrar tus cosas y a mochiliar se ha dicho.

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